lunes, 12 de mayo de 2008

Eva

Hoy, por fin se que hubo una Isla Primera. No creo que eso le conceda una mayor importancia que al resto. Ser el primero es estar necesariamente solo durante un rato más o menos largo. Hoy por hoy nadie se acuerda ni de como era ni si se llamaba de alguna forma especial. Yo, como homenaje le voy a llamar Eva, pero solo porque a veces me da por ponerme bíblico y digo cosas como que "al principio todo era tierra y una mujer la habitaba". Lo siento por los hinchas del Génesis, pero así son las cosas y no son como nos los contaron. Los porqués y los cómos, se han perdido en el tiempo, y bastante es que pueda jurar sin miedo a cagarla que "al principio todo era tierra y una mujer la habitaba".

Conocer no es entender. Si a mi me hubieran dicho esto cuando yo era una persona corriente (con sus cervezas y sus trabajos de oficina, sus sucursales tan antropófagas como bancarias, sus comedores sociales repletos de individuos, las charlas a media voz, los polvos ocasionales, el ruido de palomitas y/o gemidos en salas oscuras, los baños con huellas de cocainómanos) me hubiera parecido absurdo. Tanta tierra y tan poca gente. Pero ahora soy náufrago y la mirada cambia. Y todo lo extraño resulta cotidiano y hasta aburrido. Y como náufrago de mar entiendo que aquella mujer, náufraga de tierra, se aburriera. Y si te aburres piensas. Y si piensas llegas a conclusiones terribles...




Y así tu blusa preferida reluciente quedará abandonada en el rincón de tu armario y algún tiempo despúes la mirarás con asco o con pena y pensarás como coño me ponía yo esto y harás trapos con ella y limpiarás el polvo, polvo eres y el polvo limpiarás, que hoy tengo un día bíblico y todo me sirve para contarme. Y eso te lleva a pensar que claro que las cosas que pasan no vuelven. Lo de que el río en el que te bañas nunca es el mismo río, pero en versión fashion victim.


Y si llegas a conclusiones terribles, lloras, o al menos aquella mujer lo hizo. Sin aspavientos ni convulsiones ni hipos. Lágrimas suaves, que no tenían otra compañía salvo la de ellas mismas, y que se deslizaron hasta sus pies donde se fueron acumulando sin prisa. Y siendo la mujer grande y su tristeza aún mayor, donde se mojó la tierra se formó un charco y luego un estanque, un lago, y luego el mar y más tarde (mucho más tarde) el oceano (que por eso es así de melancólico y de salado). La amenaza de convertirse en balsa, o en barco o en isla errante (que también las hay) desapareció puesto que ella, por muy distraida y desgraciada que fuera, había nacido en tierra, en una tiierra infinita, interminable, que ahora tenía fin y término y a ella se quedó unida, por costumbre y por un laberinto de millones de raíces lánguidas que entre tanta humedad habían prosperado.

Donde hubo tierras elevadas quedó el rastro del antiguo mundo. Las tierras sumergidas, solo las conocen los dioses que las idearon y la Primera Isla que las transitó, pero todos ellos olvidaron las palabras y nadie puede contarlo ya. Todos han sido olvidados y todos lo seremos, arrastrados por ese río infinito que nunca será el mismo.



Nota: Casi prefiero cuando me pongo bíblico. Por lo menos no me entran ganas de suicidarme

11 comentarios:

Benjuí dijo...

Yo te prefiero cuando hablas de amor.

Los principios, sean los que hayan sido, siempre dejan un rastro de preguntas sin contestar, y me dejan un poco sin respiración.

Tampoco me gustan los finales, para qué engañar: lo mío son los entretantos, esos que tú cuentas tan bien.

yede dijo...

Más vale tarde que nunca. He leído Contrato, Emilias, Eva,...Esta no es mi voz, pero contemplo y siento desde uno de mis faros (hay tantos..., pero este es uno que cree no salir bien en la foto, uno junto al que casi pierdo la mano), desde aquí hay perspectiva y observo cómo acercas la ternura a cada palabra. Me quedo con las palabras limpias, sin el eco insaciable de los días que se empapan de lágrimas, de voces repetidas, no con las palabras-tornado, que arrastran lo que encuentran a su paso. Me quedo con las palabras que respiran, no con las que ahogan.

Basquiat dijo...

biblico o no, espero que esas ganas no tengan que ver con la primera mujer, cuando me comente de la duodécima hablamos, habita ud. una isla que realmente retiene, yo que puedo, volveré, saludos.

Ligeia dijo...

Bonita Creación

irene dijo...

Siempre hay una primera vez para todo y para todos.
Aunque sea a consta de ponerte bíblico, me ha encantado la formación de esa primera isla, con lágrimas de mujer, ¡hay que ver lo lloronas que son algunas!
En cualquier escrito hay que leer la letra pequeña, y estoy de acuerdo, polvo eres... y también en que nada vuelve, día que pierdes, día que no recuperas, en todo ¡eh!
Besos

Ana di Zacco dijo...

Me ha encantado ese Heráclito versión fashion.
Y lo demás.

medio cobain dijo...

yo siempre me he preguntado cuál es la verdadera razón por la que el mar es salado. me encantó tu versión en todos los sus ámbitos.
decidistes un bonito nombre para la primera isla.
salud-saludos

SWEETBEL dijo...

Pertenecer a un mundo rodeado de lágrimas generadas por el aburrimiento es una historia decadente. Llorar es de las pocas grandes cosas que podemos hacer. Otra vez, se me olvida que este mundo es de vidas asépticas.

Arcángel Mirón dijo...

Y está quien se pregunta "¿para qué luchar o amar o escribir, si todo será olvidado?". Es que el olvido vendrá luego, cuando ya no seamos. Mientras viva, lucharé, amaré y escribiré, porque nunca se sabe. Porque conocer no es entender, y después de todo la vida no se alimenta unicamente de recuerdos.

"Sabiendo que todo se apaga, insistirás alumbrando" (Gustavo Nápoli).

Chan ta ta chan dijo...

Es lo malo de estar en una isla, que no hay porno... :P

(no me lo tenga en cuenta, un beso)

ángel dijo...

Tienes aquí todo un libro, reunido por entregas pero libro al fin.

De lejos me recuerda a as historias de Famas y Cronopios, aunque el proyercto, de haberlo, como creo, es distinto.

Sea como fuere, te agradezco que me dieras con tu comentarios en mi espacio, ya tuyo, las coordenadas de esta ínsula donde tanto hay que seguir leyendo.


Saludos...

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